Bogotá, un mundo de tesoros

Bogotá: Distrito Capital de la República de Colombia y del departamento de Cundinamarca.

Altura: 2,640 m

Tiempo: 12°C, viento del O a 5 km/h, humedad del 90 %

Población: 8.081 millones (2017)

Llegar a Bogotá es descubrir un mundo de tesoros de gran valor histórico, cultural y gastronómico. Aunque lo que más le va a llamar la atención en cuanto aterrice en el aeropuerto de El Dorado, es la amabilidad de su gente, siempre con una sonrisa en el rostro.

Esta metrópoli de 7,6 millones de habitantes apenas duerme. El ritmo diario de trabajo se compagina con numerosas fiestas, afterworks y ofertas de ocio que la han convertido en una de las diez ciudades más importantes de Latinoamérica.

Catedral, ubicada en la plaza Bolivar

Su energía se nutre del eclecticismo de sus cientos de locales genuinos, sus fantásticos vinos y los frecuentes festivales gastronómicos. Bogotá es sinónimo de cultura. Conquista con una amplia oferta de museos, entre los que destaca el del Oro. En él se conserva una de las mayores colecciones de metales prehispánicos. Más de 50.000 símbolos de oro, cerámica, piedra, huesos, textiles y momias que transportan al periodo precolombino.

Entre muchas de las riquezas que tiene Colombia, la variedad cultural es uno de sus más representativas características. En un país de regiones donde el mestizaje se manifiesta de forma amplia, sin que por ello se pierda las características regionales desde la cultura, el arte, la forma de relacionarse con los demás y la visión de mundo.

Maloka

También se puede visitar alguna de las grandes bibliotecas de Bogotá, ver una obra de teatro, asistir a un gran concierto multitudinario o a un pequeño recital privado, ir a alguno de los centros culturales o quizá hacer un recorrido por el centro histórico de La Candelaria.

Dentro se pueden contemplar el vía crucis y pequeñas capillas. Caminar por su interior es una experiencia única que va más allá del sentimiento religioso. Gente de todo el mundo acude para admirar la majestuosidad de su arquitectura.

Otro de los grandes atractivos de la ciudad es su plaza de toros de Santamaría, monumento nacional de Colombia desde 1984. En ella, además de corridas, se celebran conciertos y otros eventos culturales.

Salitre

Monserrate
Es el cerro que protege a la ciudad. Desde sus 3.152 metros de altura se contempla la grandiosidad de Bogotá y el verde que la rodea. Sin duda, la vista más espectacular. Para acceder a él, hay un funicular y un teleférico que funcionan durante el día.

Los más deportistas pueden optar por ascender a pie, aunque se avisa a los que se quieran animar que la elevada altitud lo dificulta mucho. En la cima se sitúa el Santuario del Cristo Caído y en su interior, la virgen de Monserrate, que es quien da nombre al cerro.

A pocos metros de la capilla se localiza uno de los restaurantes más populares: Casa Santa Clara, una hermosa construcción pintada en blanco que destaca sobre la frondosidad del entorno. Es recomendable que se sienten a saborear platos colombianos, como el mero costeño, los tamales tolimenses, la bandeja paisa o la cuajada con dulce de mamey.

Teatro Colón

Desde sus ventanales verá La Candelaria, nombre con el que se ha bautizado al centro histórico. Pasear entre las construcciones coloniales y las casas de colores de este barrio es una experiencia deliciosa. Descubrirá más de 50 edificios y lugares de gran valor histórico.

Los más populares y que no debe perderse son la Plaza de Simón Bolívar, el Capitolio Nacional, la Catedral, el Palacio Liévano, la Biblioteca de Luis Ángel Arango, la Casa de la Moneda, el Museo de Botero, el Centro Cultural Gabriel García Márquez, el Palacio de San Carlos, la Casa Museo de la Independencia, el Palacio de Echeverry y el museo de la Iglesia de Santa Clara.

Podrá detenerse en pequeños cafés y puestos de souvenirs con tantos colores como sus casas. En el área encontrará, además, restaurantes tradicionales y, si desea hacer compras, podrá hacerlo en numerosas boutiques.

Y si de bailar se trata, debe ir al municipio de Chía y adentrarse en el curioso mundo del restaurante Andrés Carne de Res. Como si de una fábula se tratara, cachivaches típicos y atípicos cuelgan del techo y las paredes y parecen contornearse tan sensuales como las caderas costeñas. Quien va, repite.

La cita de los domingos está en Usaquén, una pequeña localidad de origen indígena que recibió su nombre del cacique Usaque. La gran mayoría de sus casas, casi todas ellas de una sola planta y arquitectura simple, han sido convertidas en restaurantes de diseño con sabrosos menús.

Al salir, les espera el Mercado de las Pulgas con puestos artesanales y exposiciones de algunos artistas locales.

Maloka
Fue el primer centro interactivo de ciencia de Latinoamérica, se encuentra ubicado en el sector de Ciudad Salitre, cerca al Centro Comercial Salitre Plaza, es casi en su totalidad subterráneo y contiene diferentes módulos donde se explican conceptos de la tecnología y la ciencia de forma interactiva, tales como las telecomunicaciones, la biodiversidad, el espacio, la ciudad, la física, la matemática, etc. Además de esto tiene una tienda, un restaurante y un teatro domo, llamado Cinedomo donde presentan películas de efectos especiales y documentales de interés general.

Parque Salitre Mágico
Forma parte del parque metropolitano Simón Bolívar y es el área de recreación activa de mayor tradición al occidente de la ciudad. Salitre Mágico cuenta en total con 30 atracciones: 10 de alto impacto, 15 infantiles y 5 familiares,como el carrusel, sillas voladoras y minirueda; de alto impacto como la montaña rusa “sacacorchos” la cual cuenta con caídas libres de 15 metros de altura y un recorrido de 500 metros. Igualmente es importante de destacar la rueda panorámica llamada “Millenium” desde la que se puede observar una buena panorámica del occidente de la ciudad.

La última adquisición del parque es la montaña rusa Tornado, que se convierte en la más grande de la ciudad imponiendo su tamaño, con 900 mts de largo, 60 mts de ancho y 33 mts de alto, con una capacidad de 36 personas, simultaneas en 3 trenes de dos carros impulsados autónomamente por un motor cada uno.

Catedral de la Sal
En Zipaquirá, a tan solo una hora y media en coche, se encuentra la Catedral de la Sal, una impresionante obra de ingeniería dentro de una mina de sal, construida con el trabajo y la entrega de los mineros que poco a poco fueron tallando la roca salina hasta dar vida a la primera maravilla de Colombia.

Dentro se pueden contemplar el vía crucis y pequeñas capillas. Caminar por su interior es una experiencia única que va más allá del sentimiento religioso. Gente de todo el mundo acude para admirar la majestuosidad de su arquitectura.

Otro de los grandes atractivos de la ciudad es su plaza de toros de Santamaría, monumento nacional de Colombia desde 1984. En ella, además de corridas, se celebran conciertos y otros eventos culturales.

Paraíso del golf
En apenas 30 kilómetros de distancia de unos a otros, hay 20 campos de 18 hoyos y 5 de 9, con unas calles muy cuidadas y greens de gran velocidad. Su buen clima durante todo el año, su vegetación y su altitud convierten a esta ciudad en un paraíso para los golfistas.
Al encontrarse a 2.640 metros de altitud, las bolas vuelan un 12% más alto que a nivel del mar. Aquí se han celebrado algunos de los circuitos más importantes del mundo, como la PGA o el Tour de Las Américas.

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